Cáncer de Ovario | Lo que hay que saber

Pof Dr Jorge Gori. | Jefe del Instituto de Oncología del Hospital Alemán | Jefe del Departamento de Docencia e Investigación del Hospital Alemán. 

A pesar del avance en el conocimiento del comportamiento clínico y biológico del cáncer de ovario y los nuevos sistemas de diagnóstico y tratamiento, sigue siendo uno de los tumores de origen ginecológico más enigmático, por su manera incierta de manifestarse, evolucionar y responder a las distintas terapéuticas aplicables.

Constituye el 6% de todos los cánceres de la mujer y representa el 23% de las neoplasias malignas ginecológicas, con aproximadamente 21.880 casos diagnosticados cada año en los Estados Unidos. Para tener una mejor noción de la posibilidad que tiene una mujer de presentar esta enfermedad, podemos decir que el riesgo de tenerla durante toda la vida en quienes no presentan antecedentes familiares de cáncer de ovario, se calcula en 1.4%, pero en aquellas con dos o más familiares de primer grado (Mamá, abuela hermana) con cáncer de Ovario y/o antecedentes personales de otro tipo de cáncer como el de mama y endometrio, puede  aumentarse hasta en un 50%, demostrando claramente la importancia de estos antecedentes.

Su edad más frecuente de presentación está entre los 50 a 70años, es decir que es generalmente en la menopausia el momento de su aparición, no significando que no pueda desarrollarse en otro rango de edades.

Su etiología es desconocida hasta el momento, existiendo estudios epidemiológicos que permiten enunciar causas relacionadas, entre los que se destacan factores reproductivos, farmacológicos, ambientales, estilo de vida, etc., no siendo ninguno de ellos concluyentes, ni mucho menos.

Para poder hacer un diagnóstico oncológico  precoz, es decir cuando la enfermedad se está empezando a desarrollar, esta debe tener algunas características como ser: síntomas que la adviertan, periodos largos de desarrollo como por ejemplo el cáncer de colon o cuello uterino (dándonos tiempo para diagnosticarlos), marcadores biológicos, o sea sustancias en la circulación que nos advierta la presencia del tumor o imágenes como ecografía, tomografía computada, etc., que nos haga sospechar su presencia.

Nada de esto ocurre con el ovario en el comienzo de su desarrollo, por lo tanto el diagnostico precoz se hace por casualidad más que por un estudio organizado dirigido a ese fin.

Así como el Papanicolaou nos advierte la posibilidad del desarrollo de un cáncer de cuello muchos años antes que este se desarrolle, al igual que la videocolonoscopia para el colon o recto, el cáncer de ovario se desarrolla en pocos meses, sacándonos esta valiosa posibilidad de la precocidad de su diagnóstico.

Sus síntomas son muy inespecíficos, como nauseas, dispepsias, diarreas o constipación, distención abdominal, etc., siendo difícil de relacionarlos con patología del ovario.

No obstante estas características generales, aproximadamente entre 5-10% de los cánceres de ovario son de origen familiar, identificándose el riesgo más alto en las mujeres que tienen dos o más familiares de primer grado con cáncer de ovario, con una posibilidad de 25-50%  de desarrollar  un cáncer de ovario a lo largo de su vida.

El desafío de la prevención, incentivó la investigación  genética  para diagnosticar las aberraciones y mutaciones de dos tipos de genes BRCA1 y BRCA2. Las mujeres portadoras del gen BRCA1 tienen un 45% de riesgo de por vida de desarrollar la enfermedad.

Las mujeres con riesgo de historia familiar o con sospecha de síndrome hereditario de cáncer de ovario deben ser referidas a un consejero genético para el examen de las pruebas para las mutaciones BRCA1 y BRCA2, también se debe considerar la posibilidad de remitir las mujeres judías Askenazi con un familiar con cáncer de mama sólo, antes de los 50 años o con cáncer de ovario.

Las medidas preventivas para el cáncer de ovario en las mujeres con síndromes hereditarios de cáncer de ovario, son desde el uso de anticonceptivos orales hasta llegar a la salpingooforectomia profiláctica (extirpación de las trompas y los ovarios) a partir de los 40 años y luego de completado el planeamiento familiar,  debiendo ser dados todos estos consejos por especialistas en oncología genética,  oncológica clínica y en oncología ginecológica, los cuales en institutos especializados en oncología, se desempeñan como unidad.

Podemos decir que es una enfermedad silenciosa, de comienzo asintomático, baja incidencia y de muy rápida evolución, teniendo muy pocos casos la advertencia de factores hereditarios o genéticos,  motivo por el cual una vez diagnosticada debe ser tratada muy rápidamente.

A diferencia de la mayoría de las otras localizaciones, el cáncer de ovario se desarrolla con rapidez y se extiende a la zona del abdomen y la pelvis, en especial al revestimiento peritoneal, pudiendo simplificarlo para que se entienda, que como la piel que recubre nuestra superficie externa, el peritoneo hace lo mismo con la superficie interna de nuestra cavidad abdominal y pelviana.

De esta forma puede haber casos que estén circunscritos a uno o varios lugares e incluso que se extienda de manera difusa.

No todos los casos responden a sustancias quimioterapicas de igual manera, ya que existen distintos tipos de tumores con sus diferentes grados de agresividad, desde los más benévolos hasta los más agresivos, además de características biomoleculares y genéticas que abren un amplio abanico de posibilidades terapéuticas tanto para los casos de tumores primarios como en los que recaen.

Además es mucha importancia, no solo que se aplique una terapéutica, sino la secuencia y los tiempos de su aplicación, los cuales no siempre deben ser acelerados ni muy lentos.

Estos últimos párrafos los relato para que el lector pueda entender, que si bien no tenemos diagnostico precoz, si tenemos un factor crucial en la favorable evolución de la enfermedad, y es el equipo tratante, ya que como en muy pocos otros tumores la simbiosis del anatomopatólogo, imagenologo, oncoginecologo y el oncólogo clínico, muy entrenados en esta patología esta en relación con el verdadero hecho de la posibilidad de vivir más y mejor.