Cáncer de Ovario: diagnóstico y tratamiento

Dr. Carlos Bas - Jefe del Servicio de Oncología 

El cáncer de ovario es una enfermedad con gran preponderancia en nuestro país. De acuerdo a las estadísticas ocupa el 6to lugar en causas de muerte oncológicas, y el segundo lugar en muerte por cáncer ginecológico.

Esta enfermedad generalmente es asintomática, o con síntomas poco específicos como molestias, dolores, trastornos de vejiga y fundamentalmente distensión abdominal, provocada por ascitis.

Diagnóstico

En aproximadamente el 70% de los casos el cáncer de ovario se diagnostica en etapas avanzadas, es decir, en el denominado estadio 3: fuera de la pelvis. Los estadios 1 y 2 son intrapelvianos.

Para poder realizar un diagnóstico temprano se habla habitualmente de un “trípode” de estudios, compuesto por el examen ginecológico, la ecografía transvaginal y el marcador tumoral. Pero estos aún no demostraron obtener grandes resultados en cuanto a la detección temprana de la enfermedad.

Otro tipo de estudios segmentan mejor la población que analizan, reduciéndola a personas con antecedentes familiares (cáncer de mama, cáncer de ovario o cáncer de endometrio, por ejemplo) o con algún tipo de predisposición genética.

En este tipo de poblaciones que tienen un riesgo aumentado, ya sea por antecedentes familiares o alteraciones genéticas, es conveniente tomar conductas activas para la pesquisa y/o prevención del cáncer.

Tratamiento

Si el cáncer se detecta en etapas tempranas el tratamiento indicado es el quirúrgico.

Uno de los aspectos destacables del Hospital Alemán es la atención multidisciplinaria de este tipo de tratamientos. Antes de realizar la operación un equipo de gineco-oncólogos especializados debate acerca de cual es el camino indicado.

En etapas avanzadas el objetivo más importante es la citoreducción, es decir, la reducción del tamaño del tumor. Se busca resecar todo lo que hubiere de tumor de ovario en cualquier parte del abdomen.

Luego comienza el tratamiento a posteriori, el quimioterápico. Este puede llevarse a cabo de dos maneras distintas: intraperitoneal y endovenosa. Durante muchos años se utilizó el endovenoso, pero desde hace aproximadamente cinco años se aplica el intraperitoneal, debido a que mejora la sobrevida y el período libre de enfermedad.

Está demostrado que las pacientes que se operan en centros como el nuestro, en los cuales hay gran casuística de cáncer de ovario y ginecólogos entrenados en oncología, tienen un mejor pronóstico y una mejor sobrevida.

Datos útiles

  • La gran mayoría de casos se desarrolla entre los 55 y 60 años.
  • En un porcentaje muy alto son bilaterales.
  • El 70% de las veces se presenta en enfermedad avanzada localmente