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Sueño del bebé, las estrategias para lograrlo

 

Cuando los chicos no duermen bien, los adultos tampoco logran un buen sueño. Por eso el Departamento de Pediatría ofrece a la comunidad algunas pautas para lograr un mejor descanso.

Las estrategias dependen de cada caso: según el Doctor José Méndez, Jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Alemán, no se puede dar una receta general y hay que encontrar «el método de dormir al bebé que a uno lo haga sentir seguro -explica-. No sirve de nada que el médico le diga a los padres que tomen un camino si a ellos no les parece bien». Básicamente, existen dos estrategias para un bebé que se despierta a repetición -y que no utilizan medicación, como en los países sajones-: una es dejarlo llorar hasta que se vuelva a dormir solo, la otra se llama extinción gradual. Ésta consiste en «dejarlo llorar cinco minutos, acercarse a consolarlo, volverse a la cama, volver a consolarlo cuando vuelva a llorar, repitiendo el ciclo», detalla Méndez.

Lo que no cambia en ambas formas es que los profesionales no recomiendan usar la mamadera o la teta como somnífero natural para el bebé, porque eso tiene a producir cambios ‘antisueño’ en su temperatura corporal, su actividad hormonal y la frecuencia con que orina.

Patrón de sueño
«A veces es difícil lograr esto: en la encuesta que hicimos lo primero que surge es que el papá tiene que levantarse temprano, entonces hay una ‘buena excusa’ para llevarlo al hijo o hija a la cama de los padres», razona el doctor Méndez. El médico resalta que lo se busca es encontrar el ritmo que regula el sueño (denominado circadiano) de cada niño, que está influido «por la luz, las conductas sociales, los ruidos y las rutinas que cada familia tiene».

Los problemas del dormir infantil son como «cualquier patrón de sueño que interfiera con la recuperación natural e interrumpa el sueño de los otros integrantes de la familia». Según un estudio que se hizo hace pocos años en la Argentina, los hay de dos tipos: uno se llama disomnias (dificultad para conciliar el sueño, o varios despertares a lo largo de la noche) y el otro parasomnias (sonambulismo, terrores nocturnos), que pueden demandar la realización de un estudio de sueño y una consulta psicológica para el grupo familiar.

Desde ese punto de vista, el consejo es que la primera persona con la que hay que consultar es el pediatra, que va a diferenciar si ese síntoma transitorio es parte del desarrollo o no.  La definición de la estrategia para que un hijo duerma mejor tiene que ver con la percepción que se tiene de sus necesidades. Y con la paciencia para ponerla en práctica.