enero 2026

Dormir bien es crecer bien

El sueño cumple un rol fundamental en el desarrollo físico, emocional y neurológico de los niños. Durante el descanso nocturno, el cerebro procesa lo aprendido durante el día, consolida la memoria, regula las emociones y recupera la energía necesaria. La Pediatra Cecilia Baigorria y el Técnico Tomás Midley explican que dormir bien es una necesidad básica para la salud infantil.

Dormir bien es crecer bien

La cantidad de horas de sueño puede variar según cada niño, pero en líneas generales se recomienda que duerman entre 8 y 10 horas por noche. Cuando esto no sucede, las primeras señales suelen aparecer durante el día: dificultad para concentrarse, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad o somnolencia.

En épocas de vacaciones, cuando los horarios se flexibilizan y las rutinas cambian, es común que el sueño se vea alterado. El uso excesivo de pantallas, las comidas pesadas por la noche, la actividad física intensa cerca de la hora de dormir o la falta de un horario estable pueden interferir con un descanso reparador. Por eso, los especialistas hablan de la higiene del sueño: un conjunto de hábitos simples que ayudan a organizar el descanso y favorecen una mejor calidad de sueño.

Crear un ambiente predecible es fundamental. Dormitorios tranquilos, generando espacios silenciosos y de luces tenues, y sostener una rutina previa, como bañarse, lavarse los dientes o leer un cuento, ayudan al niño a comprender que el día llega a su fin. No se trata de obligarlos a dormir, sino de acompañarlos con calma.

Los padres y cuidadores cumplen un rol central, el trabajo no es solo con los niños, sino también con los adultos, ya que los hábitos familiares se transmiten naturalmente. Dar el ejemplo, sostener horarios y anticipar los momentos de descanso genera seguridad y autonomía en los chicos. Incluso en verano, es importante encontrar un equilibrio entre disfrutar más tiempo al aire libre y mantener cierta regularidad.

Cuando los problemas de sueño persisten se recomienda consultar primero con el pediatra, quien conoce al niño y su contexto. En algunos casos puntuales, se pueden indicar estudios complementarios, como la polisomnografía, siempre como parte de una evaluación integral.

Dormir bien es un aprendizaje que se construye día a día. Con rutinas claras, límites amorosos y acompañamiento, el descanso se transforma en un aliado del crecimiento. Desde el Hospital Alemán, acompañamos a las familias en el cuidado del sueño infantil, convencidos de que una buena noche de descanso también es una forma de cuidar la salud.