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El autocontrol: la clave para el paciente asmático

Dr. Edgardo Rhodius - Jefe del Servicio de Neumonología 

El primer martes de mayo de cada año se celebra el Día Mundial del Asma, bajo el lema: “podés controlar tu asma”. El Dr. Rhodius, Jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Alemán, adhiere y fundamenta la importancia del autocontrol.

¿Que es el asma?

El asma bronquial es una enfermedad en la cual se inflaman los bronquios, provocando broncoespasmos en forma persistente o intermitente. Hay cinco tipos de asma, de acuerdo a su gravedad: 1) leve persistente, 2) leve intermitente, 3) moderada persistente, 4) severa aguda y 5) asma casi fatal.

Esta enfermedad puede manifestarse por causas extrínsecas, como el polen, el polvo de habitación, la alergia al pelo de gato o el denominado asma ocupacional, asociado a profesiones en donde se puede inhalar humo o polvo. Por otro lado, se llama intrínseca al asma que manifiestan los pacientes sin ningún tipo de causa aparente.
Ambas tienen un punto fundamental en común: la hiperreactividad bronquial, una manifestación en la cual la persona tiene una caída de la capacidad respiratoria ante un estímulo externo.

Síntomas

“El asma se manifiesta de distintas maneras, la más común es el broncoespasmo pero también la presencia de sibilancias (silbidos en el pecho al respirar) o roncus (ruidos en el pecho)” explica el Dr. Rhodius. En algunos casos el paciente no tiene síntomas, lo cual es altamente peligroso, ya que no puede establecer ninguna estrategia de prevención.
Un error habitual de aquellos pacientes que consultan por primera vez es creer que la disnea –sensación de falta de aire- es solamente producto del ejercicio, sostiene Rhodius. Muchas veces se detecta que en realidad la persona tiene asma inducida por ejercicio.

¿Cómo detectar la enfermedad?

En el Hospital Alemán se hacen pruebas de broncoprovocacion, mediante las cuales se descartan otras posibles causas de tos.
Una de ellas es la prueba de broncoprovocación con metacolina, con la cual se mide el nivel de hiperreactividad bronquial, es decir, cuan impulsivo es el bronquio ante un estímulo extraño.

También se realizan pruebas inducidas por ejercicio, en donde el paciente es sometido a una carga de ejercicio constante durante 8 minutos, generalmente por encima del 60% de su carga máxima. En ese momento se observa cuanto disminuye la función respiratoria, en una persona sana debiera ser el 15%, mientras que en un asmático más del 30%.
“Es importante que el paciente y su familia reconozcan que tiene asma, no se la debe estigmatizar, ya que es una problemática que afecta al 6% de la población”, señala Rhodius.

Tratamiento

La piedra fundamental para el tratamiento del asma es el corticoide tópico, pero “cuando uno le menciona al paciente que le va a dar corticoide, automáticamente asocia los daños que trae aparejados la cortisona, como cataratas, osteoporisis, afinamiento de la piel o hematomas. La realidad es que uno indica dosis iníciales muy bajas, por lo que no traen ningún tipo de complicaciones” afirma el médico.
La medicación disminuye la hiperreactividad bronquial y contiene la inflamación bronquial de las vías aéreas. Actualmente hay distintos tipos de mecanismos inhalatorios, que mejoran no solo la función respiratoria sino la calidad de vida.

En la actualidad hay aproximadamente 600 muertes de pacientes asmáticos por año en Argentina, un número muy alto sabiendo que es una enfermedad tratable.
“Uno de los puntos clave para disminuir los números negativos del asma es mejorar la adherencia, es decir, el cumplimiento del tratamiento” remarca Rhodius, ya que actualmente menos del 30% de los pacientes siguen al pie de la letra las indicaciones.

Natación: una aliada para vivir mejor
Así como el ejercicio intenso desencadena asma, la natación es un deporte indicado fuertemente, ya que está médicamente comprobado que durante su práctica la inducción de broncoespasmos disminuye. Tanto para chicos, adolescentes o adultos.

Autocontrol

Existen dos vías mediante las cuales un paciente asmático puede controlarse por sí mismo.
La primera es realizando un cuestionario de calidad de vida, en el que mediante preguntas acerca de su enfermedad se determina si el paciente está controlado. Por ejemplo, si el paciente tiene disnea nocturna más de una vez por semana, o si la función respiratoria cae por encima del 20% durante la noche, no está controlado.

La otra manera de controlarse es mediante la medición del flujo pico respiratorio. Esta se realiza con un aparato de bajo costo ($120 aproximadamente), 3 veces a la mañana y 3 veces a la noche. “Si alguien tiene un valor mayor al 80% de la capacidad respiratoria habitual, es que está bien medicado, si el valor es menor al 50%, debe consultar urgente a su médico”, explica el Dr. Rhodius.

Alertas para prevenir un ataque de asma

Si el paciente tiene asma crónico persistente, la disnea puede ser paulatina o brusca. En el primer caso, uno debe alertarse si manifiesta dificultad para hablar, para caminar, para subir escaleras, mientras que si la crisis se presenta en forma aguda, no hay demasiadas estrategias de prevención, ya que en determinadas ocasiones ni siquiera aparecen ruidos previos.
Para no llegar a este punto, es necesario nuevamente remarcar la importancia del autocontrol: “si el paciente llego al 50% del flujo pico y consulta a un profesional, es probable que no presente una crisis aguda, ya que va a estar controlado”, enseña Rhodius.