Mariano: Paciente recuperado de cáncer colorrectal

Hay momentos en la vida que te cambian para siempre. Para mí, uno de esos momentos fue despertarme de una colonoscopía y escuchar que tenía un tumor.

Tenía 51 años, hacía deporte, llevaba una vida saludable… jamás imaginé que me iba a pasar algo así.

En ese momento tan importante, entendí el valor que tiene sentirse acompañado.

Con los profesionales del Instituto de Oncología y todo el equipo de Radioterapia (médicos, técnicos, recepcionistas) construimos una relación de muchísima confianza y voy a estar siempre agradecido.

El tratamiento de rayos me marcó tanto, que decidí tatuarme el símbolo de radiación para llevar esa etapa conmigo para siempre.

Hoy sigo haciendo deporte, disfrutando de mi familia y viviendo una vida completamente normal.

Y si hay algo que aprendí de todo esto, es que escuchar al cuerpo y animarse a hacerse los controles puede cambiarte la vida.

Más historias

Scroll al inicio